La tecnología que hay hoy en día, sumada al capitalismo y a la sociedad consumista, han llevado a que la gente desee poseer los últimos avances y productos que la industria ofrece. Ya casi nadie quiere comprar un celular que no sea táctil, que no tenga radio, cámara o las últimas aplicaciones, sin importar cuanto llegue a costar o hasta donde se tengan que endeudar para poder pagarlo, porque eso sí, las telefonías colombianas se ganan el premio a los productos más costosos y los peores servicios prestados a los usuarios. Para comprobarlo, solo es necesario ver cuanta gente ha levantado una tutela por los múltiples abusos, y, aunque esto es un gran problema que es fácilmente encontrado en la agenda de nuestro país Colombia, no es el tema del que quiero tratar.
El problema al que me refiero, es que ya no hay un límite de información, estamos sometidos a una constante explotación visual y auditiva de infinidad de temas y cosas, solo basta tener un plan de datos en el celular, tableta, computador, o cualquier dispositivo con acceso a internet, para que la publicidad haga presencia inmediata en nuestras pantallas. Dominique Wolton, un investigador francés experto en la ciencia de la comunicación, ha manifestado que "informar no es comunicar", dichas palabras describen a la perfección el punto al que quiero llegar, nos creemos tan informados, que no nos preocupamos por entender realmente qué es lo que estamos leyendo, ni por procesar la cantidad de información que recibimos.
Si hay algo cierto, es lo que se menciona en el texto de Jordi Berrio, "La opinión pública" cuando se menciona que: "Los temas nacen, se enriquecen, decaen y, finalmente, desaparecen de la atención pública", la gente quiere inmediatez mediática, lo de el momento es lo que se vende, y lo que la gente lee, y, como los medios en Colombia son de empresarios que van tras sus intereses personales, y no hay una preocupación porque el mensaje que se envía, sea entendido, ofreciendo un contexto, objetividad y claridad, obligan a los periodistas a redactar e informar cualquier noticia mediocre e incompleta con tal que llegue a los usuarios lo más rápido posible, pero además se les obliga a publicar aquello que no involucre a los magnates de los medios.
Y entonces, con todo esto, yo me pregunto, ¿cómo puede existir una opinión pública crítica y bien construida, si los medios de comunicación no ofrecen una información clara, completa y contextualizada? La agenda del país se actualiza tan rápido como el internet o el plan de datos que ofrezcan los dispositivos móviles, evitando que pueda existir una comprensión total de los temas, y como si fuera poco, aislando del mundo real a las personas, evitando una verdadera comunicación entre la gente que se la pasa conectada y evita el contacto directo con el mundo y con la diversidad de pensamientos.
Finalmente, quizás la consecuencia más nefasta de este mundo cibernético e irreal en el que estamos viviendo, es que la educación va a seguir en decadencia; ya los estudiantes no se preocupan por estudiar o por atender a las clases, sino que se la pasan revisando sus celulares y creando relaciones interpersonales e irreales a través de un chat.